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Categoría: artículos

Resonancias adolescentes

Muchas veces a la deriva y sin cadenas, el adolescente se encuentra en medio de escombros significantes, en ese lugar de umbral en el que los viejos nombres no cubren el despertar y su desasosiego, y lo nuevo no es aun conjugado con lo imposible de significar que adviene. Tiempo de salir de la casa paterna y abrirse al Otro social, no sin transitar por un incierto intervalo por el que resuenan los ideales y sus declinaciones. Lo que transita no cabe en el cuerpo del lenguaje, ni en el espejo que ahora parece opaco y hace evidente ese agujero en la representación que lo lanza al exilio.

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La pareja, siempre sintomática

La pareja siempre es sintomática, su elección es sintomática en tanto es el fantasma singular de cada ser hablante a partir del cual o a través del cual el deseo aprenderá a situarse, en tanto el fantasma, su función “es dar al sujeto su nivel de acomodación, de situación”.

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La transferencia en la época del Uno solo – Soledades

Estos versos del poeta siciliano Salvatore Quasimodo publicados en 1930 no pierden vigencia y hoy parecen más actuales que nunca. Nos hablan del parlêtre solo que habita este mundo y que atravesado, hendido, por un rayo de sol que es la vida, cree ilusoriamente estar en el centro de la tierra para sucumbir luego al inevitable ocaso que la propia vida acarrea. Podemos leer la herida como el momento traumático en que el parlêtre entra en el lenguaje, una hendidura que no podrá ser recubierta por ningún objeto y que lo empujará a entregarse a una manera de gozar y a construirse un marco que lo sujete en la vida.

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Estéticas extremas

Asistimos hoy a un tiempo signado por lo extremo, lo grandioso, lo que sale de sus límites; tiempos marcados por la desmesura, por lo fuera de escena, por aquello que sale del marco. Signos de una época que develan lo extremo en sus prácticas sociales, políticas y culturales.

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El desasosiego, un afecto que no engaña

Pessoa hace del fingimiento un compás que acompaña sus multiplicidades. Cuando lo leemos, cuando asistimos a sus transformaciones, nos debatimos entre muchas sensaciones, no sabemos quién es quien, no sabemos si creerle o si todo es una gran mentira. El Libro del Desasosiego nos muestra este mapa de otredades, en el cual la única constante es la transformación y, el desasosiego.

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