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Autor: Ricardo Milla

La función social transgresora del arte pornográfico

Qué duda cabe de que el sexo y la sexualidad son hoy por hoy tópicos políticos y sociales. Clásicamente fue Freud quien abre la caja de la sexualidad para ubicarla orbitando el centro de nuestra existencia, tanto individual como colectiva. Es por la sublimación que los impulsos sexuales son encaminados a su regularidad y normatividad.

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¿Cuál símbolo? Esbozo sobre el carácter político del arte

Considerar la realidad política del arte, tanto lo político en el arte como lo artístico en la política, en su problemática misma ha sido un tema complejo, extenso y no carente de discusiones. Bastante se ha dicho del carácter político del arte e, incluso, de su tarea, casi al modo de un destino. Dicho carácter tendría dos modos de presentarse: o bien nace del arte mismo, como resultado de quien realiza y lleva a cabo la obra de arte, o bien como venido de fuera, impregnando al arte de “verdadera” realidad. Esto último ha sido más que usado por regímenes, sean totalitarios o democráticos; basta recordar el uso del arte en la Alemania Nazi (y la anulación de todo arte que vaya contra el “espíritu alemán”) o el arte comunista soviético o, ya en la época del neoliberalismo, la industria del arte como reproductor de bienes culturales de consumo. El carácter político –y politizado– del arte, entonces, no es en absoluto un tema de poca monta. En este texto deseo sostener la idea de que el arte es político en dos formas: i) en cuanto acaece en el mundo social y, posteriormente, político, y ii) porque su reproducción se da por seres implicados de y en política.

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